Gonzalo Dominguez

Estratega de Ingeniería de Percepción™ para negocios y marcas de alto valor


I.

Mi viejo se compró un auto que no necesitaba.

Y después se pasó tres meses explicándome por qué sí lo necesitaba.

¿Por qué alguien se arma toda una justificación para algo que ya había decidido?


Estuve años con esa pregunta, hasta que caí en que ahí estaba la razón por la que ya no trato de convencer a nadie.

A tu cliente le pasa igual... ya decidió antes de leer una palabra de lo que escribiste.

Tu texto no lo convence.

Lo único que hace es darle permiso para actuar sobre lo que ya sentía. O negárselo.


II.

A lo que hago la gente le dice copywriting.

Pero yo lo siento más como leer personas que como escribir.

Escribir es lo último, y casi lo más fácil.

Antes hay algo determinante.

Entender qué se le cruza por la cabeza en ese rato entre que alguien dice "no me interesa" y termina sacando la billetera. 

Qué lo empuja, qué lo frena.

Y sobre todo, qué necesita sentir para hacer lo que en el fondo ya decidió.

A eso lo llamo copythinking.


III.

Cuando empecé con esto, en Latinoamérica esta escuela de pensamiento no existía.

Acá se hablaba de "trucos" y fórmulas para escribir textos de ventas. Nadie hablaba de por qué la gente realmente decide comprar.

Así que fui a buscar la fuente.

Me metí en el mundo de Agora Financial, en Todd Brown, en toda una escuela de respuesta directa que en Estados Unidos llevaba décadas afinando justo lo que yo quería entender.

Y que en español todavía no había llegado nada.

Lo traduje.
Lo estudié línea por línea, muchas veces a medias, peleándome con un Google Translate que le arruinaba los matices a todo.
Sin cursos en español. Sin mentores. Sin nadie con quien discutirlo.

Solo el material original, el traductor, y la certeza de que ahí había algo que en esta región todavía nadie estaba usando.

Mi primera oportunidad de probarlo fue compitiendo contra una agencia con nombre.

Mismo producto, misma oferta.

Mi landing y mis correos convirtieron un 6% más que los de ellos.
Los despidieron. Me quedé yo.

Ahí entendí que lo que había ido a buscar no era copywriting.

Era la lógica detrás de por qué la gente decide, traída de la fuente original a un mercado que todavía no la conocía.


IV.

Sin deseo, hasta lo bueno se vende barato.


Es lo que le pasa a una marca o negocio cuando lo único que puede mover es el precio.

Yo aplico Ingeniería de Percepción para que la tuya se desee.

Una marca así deja de correr atrás de los clientes. 
Y casi no tiene con quién competir.