La fuerza más poderosa del universo 



Gary Halbert era el mejor copywriter que existió. 

Un gringo tan bueno que la gente pagaba hasta $5000 dólares solo por escucharlo hablar. 

Siempre arrancaba igual. Daba una hoja. Dos sobres. Y les decía algo como... 

Poné tu dirección atrás del sobre. Y adelante escribí "Para mamá". Después bajaba la voz y decía... 

Ahora vas a escribir dos cartas a mano. Las dos, para tu mamá. 

Y empezaba con la primera.

 

Carta 1:

“Querida mamá, 


Estoy muy ocupado ahora mismo y no tengo tiempo para llamarte, así que te escribo esta carta. 


Sabes, mamá, no solo eres la razón por la que estoy vivo, sino también el motivo por el que mi vida brilla. 


Últimamente, he estado bajo mucho estrés.

Y, por alguna razón, he estado pensando mucho en ti. 


Me di cuenta de que tal vez no te he dicho lo mucho que te amo… 


Haré todo lo posible por verte pronto. 


Te quiero, John.” 


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Después les pedía que metan la carta en el sobre, le pongan un sello y la dejen lista para mandar.

Pero no terminaba ahí.

Faltaba la segunda carta.

Y ahí todo cambiaba.


 
Carta 2:
 

“Querida mamá, 


Si no estuviera tan lejos, no tendría el valor de decirte esto. 


Pero lo siento desde que era niño: 


Has hecho de mi vida un infierno.

Todas las madres que conozco son mejores que tú en todo. 


Eres una vieja amargada. 


Y, por si no entiendes lo que quiero decir, déjame ser claro… 


No quiero volver a saber nada de ti. 


P.D. Papá también me da asco. 


No quiero verlos ni hablar con ustedes nunca más. 


John.” 


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Voy a asumir que ya te diste cuenta de algo.

La reacción de una madre cambia totalmente según la carta que reciba.

Y lo loco es que los dos sobres eran casi iguales, el tiempo para escribirlas también, y ninguna de las dos costaba nada.

Pero con una de esas cartas tu mamá se iba a sentir orgullosa de tenerte como hijo. Y con la otra probablemente se iba a poner triste o se iba a sentir decepcionada.

Lo único que cambió fueron las palabras.

Y eso aplica para todo.

Las palabras que vos escribís están moviendo cosas todo el tiempo, en tu vida y en tu negocio.